El pan
El pan es un alimento básico muy fácil de hacer en casa, donde siempre será más sabroso. En su elaboración intervienen muchos factores y es imposible que cada día salga igual. También existen muchos tipos de harina y de fermentos. Los fermentos son hongos unicelulares que descompoen los azúcares de la harina. Si son hongos quiere decir que son seres vivos, microorganismos, y, como los seres humanos, a veces se enfadan, cosa que es de poco provecho.
Necesitamos trescientos grs. de harina, ciento sesenta grs. de agua, cinco grs. de sal, quince grs. de aceite y dos grs. de levadura en grano de panadería (la de supermercado sirve igual; hacen falta siete gramos.
Ponemos la harina, el aceite y la sal en un bol. Calentamos un poco el agua en el microondas para que esté templada, entre veinte y treinta grados. En el agua tibia disolvemos la levadura removiendo con una cuchara. Vertemos el vaso en el bol y con la cuchara removemos hasta hacer una pasta. Seguimos removiendo hasta formar una masa compacta. Cuando no podamos con la cuchara, pasamos a utilizar las manos. El objetivo es formar una bola. Si la masa es pegajosa, se añade más harina.
Cuando tengamos la bola hecha, la amasaremos sobre una tabla o mármol, donde espolvorearemos harina para que no se pegue. Esta última operación debe durar entre cinco y diez minutos.
Obtenida la bola, se deja reposar para que fermente y crezca, se puede hacer en el mismo bol tapándolo con un trapo para que esté más calentito. El tiempo de fermentación dependerá de la temperatura ambiente y oscila entre cuarenta y cinco minutos y una hora y cuarto; cuanta más temperatura, más rápido crece.
Cuando haya fermetado, es decir, haya crecido más o menos el doble de su volúmen, volvemos a amasar unos diez minutos y le damos la forma que queramos que tenga. Lo dejamos fermentar otra vez en la bandeja o molde que utilizaremos para cocerlo en el horno. Dejamos fermentar de nuevo más o menos media hora. Pasada esta, y ya le podemos hacer típicos cortes del pan, que sirven para que pueda crecer y por estética. Hecho esto, ya podemos encender el horno arriba y abajo, donde pondremos también una taza con agua para que haga vapor y humedad. Cualquier temperatura es buena para cocer el pan, solo que tardará más o menos dependiendo de esta. A unos 180 grados, está listo en treinta y cinco minutos. Ponemos el pan a media altura en el horno. A los veinte minutos debemos retirar la taza del agua.
El pan está hecho cuando empieza a verse tostadito y al golpearlo suena seco. Cuando se saca del horno, debe dejarse enfríar primero en una rejilla para que acabe perder la humedad. Al cabo de una hora ya se puede comer.
ADVERTENCIAS: esta receta debe realizarse como mínimo con la supervisión de una persona adulta. Esta receta (y todas) deben hacerse con las manos y las uñas limpias. Los tiempos de cocción y fermentación no son absolutamente exactos.